INVERTIR en FUTURO
El pasado 16 de Enero, 25 niños y niñas de 10 y 11 años, alumnos de 6º curso de Primaria del Colegio Público “Juan de Austria” (de Alcázar de San Juan, Ciudad Real), acompañados por tres de sus profesores, visitaron las instalaciones que Bodegas y Viñedos Castiblanque tiene en Campo de Criptana.

No se trata de una inversión al uso, de carácter económico–financiero. Es algo mucho, mucho más serio. Es una inversión en educación, en cultura, en valores humanos. En FUTURO.

En las grandes ciudades, cada vez hay más niños que creen que la fruta ‘se fabrica’ en la trastienda de los hipermercados; o que el pescado y la carne aparecen por arte de birlibirloque –o de Harry Potter– en las cámaras frigoríficas. Y no es una exageración.

En el medio rural la cosa no es tan grave, porque todavía hay contacto directo con el campo, con la Naturaleza. Pero en un mundo que ya aglutina casi un tercio de su población en grandes áreas urbanas, las perspectivas no pueden ser muy optimistas. Por estas razones, la iniciativa de Castiblanque de organizar visitas de escolares a sus viñedos e instalaciones de elaboración va mucho más allá de la simple anécdota.

De la mano de Jesús Angora Santiago (Asesor Técnico y Responsable de Viñedos), Santiago Alonso (Enólogo) y Miguel Ángel Castiblanque (Gerente), los chavales hicieron una excursión que, como ellos mismos dicen, recordarán toda su vida. Tras las presentaciones de rigor y un pequeño acto de bienvenida, los alumnos del Juan de Austria recibieron un par de charlas introductorias. Se trataba simplemente de que antes de recorrer la bodega tuvieran un marco de referencia y alguna noción de lo que iban a ver. Y de resaltar algunos mensajes importantes: el cambio operado en la mentalidad vitivinícola de Castilla La Mancha –su tierra– desde la cantidad hacia la calidad. O la importancia de mimar la materia prima, las uvas. O las saludables propiedades del consumo moderado de mostos y vinos.

Tras las ‘conferencias’ la primera parada fue en la sala de catas, donde cataron mostos servidos por sus propios compañeros. Aquí hubo más de una risa, que enseguida se tornó en caras serias y sorprendidas cuando, siguiendo las indicaciones del enólogo, chicos y chicas empezaron a darse cuenta de la enorme cantidad de matices que sus ojos, narices y bocas podían discernir en un aparentemente simple vaso de mosto.

El recorrido por la bodega (báscula, jaraiz, nave de blancos, nave de tintos, nave de embotellado, nave de almacenamiento y cueva de envejecimiento) dio pie a que los chavales, ya metidos de lleno en harina, hicieran todo tipo de preguntas a los responsables de Castiblanque. Al final, antes de la despedida, entre todos hicieron un resumen de lo más importante que habían aprendido y se comprometieron a escribir, de vuelta en el cole, una redacción sobre la visita.

Ni que decir tiene que la gente de Castiblanque quedó fascinada con la experiencia, y con ganas de repetirla cuanto antes. Aunque, eso sí, también había una cierta melancolía: parece mentira que, viviendo en pleno corazón de La Mancha, muchos de los alumnos aprendieran cosas que casi desconocían por completo.

De ahí la importancia de este tipo de ‘Inversiones’. Las más grandes empresas del mundo (Coca Cola es un buen ejemplo) saben muy bien la importancia que tiene un consumidor bien educado para fortalecer un mercado. Entiéndase bien; es posible que ninguno de estos chavales compre jamás una botella de vino de Castiblanque cuando sean adultos; pero dos cosas son casi seguras: Alguno de ellos se llevará el gusanillo dentro y se convertirá en un buen consumidor, bien educado e informado (o quizá –quien sabe– en un gran bodeguero manchego o en un enólogo de renombre). Y los demás, en todo caso, verán el mundo del vino desde un nuevo ángulo, más amplio y más profundo, gracias al respeto que deriva del conocimiento cercano de las cosas.

Si este tipo de experiencias se llevara a cabo con más frecuencia, al cabo de pocos años, sin duda alguna, no solo tendríamos en este país un mercado vitivinícola serio y maduro, volcado en la calidad y exportando a todo el mundo. También tendríamos ciudadanos más cultos, más sabios, más apegados a la tierra y más respetuosos con todo lo que nos ofrece la Naturaleza. Enhorabuena a Castiblanque; y a los chavales por sus redacciones.